lunes, 20 de febrero de 2017

Es la Oligarquía la que propone la violencia de una Guerra de Clases

-Por Fabián Curotto-

Hay cosas que, ante nuestros compatriotas, no hay que andar dando tantas vueltas para explicarlas. La actual gestión macrista gobierna para los ricos. Es un gobierno compuesto por oligarcas que gobierna para beneficio exclusivo de su sector de pertenencia. Y cuando retrocede en alguna medida tendiente a la transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los sectores concentrados del poder económico, lo hacen porque encuentran una gran resistencia social, o porque ven que puede romperse algún equilibrio político al interior de su alianza. Un caso de ese estilo fue la intención de "ajustar a la baja" el cálculo de los aumentos jubilatorios, medida que generó la desaprobación de algunos integrantes "no CEOs" del frente Cambiemos. El sinuoso y muchas veces funcional al macrismo -por decirlo de modo delicado- Diputado Sergio Massa pidió, ante ese escenario, a los de su entorno que instalen en las redes sociales que "Macri recorta igual que De la Rúa". Lo asombroso fue que, al trascender ese pedido de Massa, algunos gorilas miembros del gobierno se indignaron ¡¡ desentendiéndose del hecho que Macri intentó obrar igual que De la Rúa !!
Recordemos que Fernando De la Rúa le recortó a estatales y jubilados un 13% de sus ingresos durante su presidencia. Entre tantas cosas negativas, yendo a nombres, aquella alianza tenía en sus filas a la nefasta Patricia Bullrich... uh, perdón, esta alianza también la tiene en un Ministerio. Por supuesto que hay muchas similitudes entre las dos experiencias, a pesar de los enroques. Pero una de las diferencias es la gran presencia de CEOs al frente de Ministerios y organismos. Intereses privados al cuidado de intereses nacionales, una locura. Suelo llamar CEOcracia a este experimento, y algunos me dicen que prefieren llamarla Tecnocracia, entendiendo de igual modo como gravísimo el intentar reemplazar a la mirada política integral por una mirada técnica, propia de laboratorios. Socialmente un laboratorio no es la realidad, así como un mapa no es lo mismo que un territorio. 

De todos modos, para no distraerme del lugar al que quería llegar y es el que hace referencia al título de la presente, cuando decimos que estamos frente a un gobierno oligarca estamos haciendo una caracterización fundamentada. Es que en política se gobierna en un sentido o en otro, se atiende a algunos intereses o a otros. Se busca primarizar la economía (sobrevalorando eso de "sólo exportar semillitas", materias primas) o se busca también generar valor agregado, industrializando la cadena productiva. Pero aquí en la argentina hubo intentos de no ser tan binarios, de encontrar equilibrios y matices tendientes a "dejar ser" a una sociedad diversa. Un claro ejemplo de lo que digo es el peronismo. Mientras los oligarcas buscan gobernar para ellos como lo hacen hoy, mientras sectores más radicalizados de la izquierda buscan lograr "la dictadura del proletariado" y la inmediata expropiación de algunas propiedades (y lo hacen con argumentos muy atendibles, por otra parte) el peronismo ha buscado gobernar mediante el acuerdo de clases. Por eso cuando nos dicen que "con Néstor y Cristina algunos sectores dominantes ganaron mucho" no nos sorprende. Cuando buscamos, como peronistas, la redistribución justa de la riqueza, cuando buscamos que los sectores menos favorecidos históricamente -pues la hegemonía liberal/conservadora se encargó de que no haya igualdad de oportunidades para todos y todas- no hablamos de asfixiar hasta la extinción a los empresarios y acomodados que fueron parte del plan de opresión y exclusión social. La LEY Democrática de Medios, que es por la transversalidad de su construcción e historia previa mucho mas que una "Ley K", buscaba que otras voces tomen protagonismo, y no sólo las corporativas y monopólicas, pero sin pedir que nadie cierre su canal insignia, ni cambie la línea editorial de su radio.

Pero la última elección, la que llevó a estos CEOs al gobierno, me hizo empezar a considerar que hay sectores que no toleran por mucho tiempo un acuerdo de clases. Luego de crisis reales como la de 2001 -no crisis inventadas en donde el "problema" de los amigos de Clarín es que la desocupación sea del 6% y el poder adquisitivo de un trabajador la gane a la inflación, lo que impide a los empresarios negociar salarios como si fuésemos Namibia- Néstor logró reestablecer ese acuerdo de clases: el desocupado pudo conseguir trabajo y algunos dueños de hectáreas rurales consiguieron que se las dejaran de remartar. Pero mas temprano que tarde a los oligarcas pura cepa se les activa el gen "quiero todo" y los acuerdos empiezan a deteriorarse, hasta romperse. Como suelo decir, ha quedado probado que hay sectores corporativos que no se conforman con mucho. Si hablamos de una torta, no quieren solamente la porción mas grande: quieren toda la torta (la riqueza), el cuchillo con la que se corta (el poder político) y también la mesa sobre la que se apoya la torta. Nos necesitan de algún modo, por lo cual en su "generosidad" no nos niegan las migajas, y parecen pedir que agradezcamos ese "derrame" de migas abajo de la mesa.

Entonces digo: si no quieren construir nuestro país en base al mencionado  acuerdo de clases, lo que están PROponiendo es el conflicto. Todos tenemos en claro que existen los que se llaman intereses contrapuestos, y que si no se avanza en la construcción de un proyecto para todos se acaba promoviendo, de un modo u otro, una guerra que puede ser abierta o encubierta. Lo paradójico es, que quienes terminan fortaleciendo esta conflictividad creciente, son los que suelen auto percibirse como "los racionales" o "los civilizados". Nada nuevo en nuestra historia nacional. Lo que denominaron "la grieta", existe desde Rivadavia hasta acá, y aún mucho antes.

Respecto a lo coyuntural considero al macrismo como un experimento, no es ni siquiera un modelo, llamarlo modelo sería exagerado por más que sus objetivos si son muy claros. Pero en metodología es un experimento. Y el experimento les salió muy mal. En parte por apoyarse sus actores en concepciones neoliberales; el neoliberalismo es algo concreto en lo ideológico pero a la vez anacrónico, pues en 2017 vemos que algunos sustentos de lo neoliberal (como lo era el consenso de Washington, con proliferación de tratados de libre comercio) ya no están vigentes. El tema es para escribir un libro, o varios, seguramente. Pero mi intención era hoy solamente destacar que hay una animosidad en favor del conflicto por parte de la oligarquía, por mas que expresen muchas veces lo contrario. Y ocurre también con algunos votantes de propuestas de cuño oligárquico: dicen querer que "no haya lío en las calles" y terminan favoreciendo la aparición de gobiernos que hacen crecer de modo enorme la conflictividad social. ¿Contradicción o hipocresía?

Respecto al tema corrupción digamos algo: nadie de mas de 30 años y con un poco de vida social votó a Macri para la presidencia por estar "en contra de la corrupción", pues en Argentina Macri y corrupción son sinónimos desde hace décadas (salvo que se haya vivido en un termo). Rastrear los motivos reales del voto de algunos trabajadores en contra de sus propios intereses es importante, y pueden ser varios. Y cuando digo trabajadores hablo por supuesto también de ese que tiene, por ejemplo, una mediana industria y que no debe darle lo mismo que se abran o no determinadas importaciones. Buscando motivos no me olvido que engañaron votantes, diciéndoles que apuntaban a lograr "pobreza cero", o que a los ciudadanos "no les iban a sacar nada de lo que ya tenían" (Vidal mentía esa frase en una PROpaganda).

Hubo, por parte de algunos, identificación de clase errónea. Cuando desde un diario elitista o desde la televisión corporativa les enseñaban a repetir con ganas un odio hacia "los negros subsidiados" muchos no se detuvieron a pensar que ellos eran también esos negros, en una u otra medida. Quienes les hablaban con ese discurso eran los voceros de los dueños de casi todo, que querían todavía más, hasta ese autito que habías podido comprarte con tu laburo y con "la yegua".

Parece no servirles el intentar convivir dentro de un acuerdo de clases, en donde todos puedan planificar futuro. Vale decir, proponen privilegios para ellos en base al recorte de derechos de otros e invitan entonces al conflicto permanente. Si no logran hegemonía -o renovar su influencia sobre gran parte de la sociedad- no podrán seguir avanzando en ese sentido, y el cómo nos paremos en cada momento de la historia cada uno de nosotros hace a la cuestión.

Debemos hablar en nuestros espacios formativos -y fuera de ellos- del Poder Financiero trasnacional y de otros mecanismos de saqueo, tanto de características colonialistas como imperialistas, y de como quienes impulsan esos mecanismos intentan o logran adueñarse de nuestros recursos y de países enteros. Entendamos que "posarla de progresista" es un entretenimiento estúpido que no está a la altura del desafío real que tenemos delante. Con hacerse "el progre" no alcanza. Delante nuestro está el Enemigo, ese que al momento no nos muestra otra cosa que su ambición sin límite y su agresividad envalentonada. Claro que volveremos a hablar mas adelante de la injusticia que implica la concentración de la riqueza del mundo en poquísimas manos, pero hoy -en lugar de extenderme en ese sentido a través de cifras y porcentajes- cierro con la siguiente imagen y su frase, muy ilustrativa del tema que nos trajo hasta acá.






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