martes, 31 de enero de 2017

30 Mil y mis disculpas por explicar lo ya explicado

-Por Fabián Curotto-

Me entristece tener que argumentar algo que supuse como cuestión superada. Aquí en Argentina padecimos desde mediados de los años 70 una dictadura genocida. Genocida desde lo económico y desde lo fáctico. Centros clandestinos de tortura y desaparición de personas, de probada existencia. Como dijo la Justicia, hubo aquí un plan sistemático de exterminio, organizado y ejecutado desde un gobierno ilegítimo que manejaba el conjunto del poder estatal. No fueron acontecimientos aislados, no fueron efectos colaterales indeseados.

Los gorilas están envalentonados. El voto mayoritario los puso al frente del ejecutivo a fines de 2015. Por supuesto que fue por muy escaso margen, pero ahí están, tan gorilas como siempre pero con renovada energía. Siguen con sus mismas prácticas económicas liberales, neoliberales, posneoliberales o como quieran llamarlas. Con caracterizarlas como anti populares y apátridas alcanza, pues es lo que son en diseño y resultado. Es la derecha económica, siempre beneficiando a los sectores concentrados del poder económico, a veces un poco más al ala terrateniente y extractivista, otras veces un poco más al ala financiera del asunto. Pero el modelo también es ideológico, por eso no inocentemente, en funcionarios de gobiernos como el actual, aparecen frases como las siguientes: 

Mauricio Macri, 2014: "Conmigo se acaban los curros en derechos humanos"
Darío Lopérfido, 2016: "30 mil desaparecidos es una mentira, un número que se construyó en una mesa para obtener subsidios”
Juan José Gómez Centurión, 2017: No creo que el gobierno de facto haya implementado un plan sistemático de exterminio. Y no cometo un pecado mortal por (opinar) eso", Contradiciendo arbitrariamente a la Justicia. Y sobre los 30 mil desaparecidos dijo "no es lo mismo 8 mil verdades que 22 mil mentiras".

No son los únicos gorilas que se pronunciaron sobre el tema. hay operadores menores como el escritor/cacerolero Ricardo Manuel Rojas y otros de mayor relevancia. Pero quería poner funcionarios como lamentables ejemplos.

Algunos vuelven a apelar a la "teoría de los dos demonios", ante la imposibilidad de negar el plan de exterminio que arrancó -hay que decirlo- en 1975 con el ejercicio de la presidencia por parte de José López Rega ("Isabelita" era su chirolita, pero eso no la libra del bochorno). Perón ya había muerto, y muchos vieron venir la pesadilla que primero tuvo el nombre de Triple A y luego con Videla ya fue total Terrorismo de Estado. 
La teoría de los dos demonios es cómoda para los burgueses: les permite condenar la violación de los derechos humanos, pero la justifican. 
Sobre esta mentirosa teoría recurro a las palabras de Juan Gelman, que no sé si es la mejor argumentación, pero es atendible:
¿Qué opina de la teoría de los dos demonios?
Lo que demuestra que la teoría de los dos demonios no funciona es el hecho de que haya habido 30 mil desaparecidos. Según un estudio del coronel Florencio García y del ejército había a lo sumo mil quinientos guerrilleros, sumando todos los grupos guerrilleros en el país. De manera que suponiendo que todos esos guerrilleros hubieran sido aniquilados por las fuerzas armadas, todavía cabe preguntar qué pasó con los 28 mil quinientos que no eran guerrilleros y que incluso no estaban a favor, sino en contra de la lucha armada como salida del problema del país. Claro que murieron “inocentes” entre comillas, como dicen determinados voceros que dan diploma de inocencia a las víctimas para perdonar a los victimarios -como si las víctimas les hubieran encargado esa tarea-.
Eran estudiantes, el 30 por ciento; eran obreros, gente que trabajaba, más del 50 por ciento. Había intelectuales, había periodistas, hombres de teatro, de letras, había curas, sacerdotes, incluso. La Noche de los Lápices es un ejemplo muy claro: gente que peleaba por cambiar una situación de injusticia en el país, por medios pacíficos. Sin ninguna duda a esta gente se la mete en la misma bolsa, sigue siendo uno de los dos demonios, cuando en realidad fue una voluntad de cambio que venía de la década anterior, de los años '60.

Agrego que "los mil quinientos guerrilleros" eran masacrados, arrojados al río -entre otros métodos- sin ninguna garantía, ni legal ni humanitaria. Se inventaron "enfrentamientos" que en realidad eran emboscadas. Se fusilaba en lugar de detener y, cuando se detenía, se hacía al margen de todo proceso y garantía legal.
Se robaron bebés, a los que les negaron su identidad, y "los dieron". Ese horror también forma parte del plan sistemático demostrado por la Justicia argentina. Ahora bien: los alrededor de 500 bebés robados ¿cierran con la cifra de 8 mil desaparecidos que propone el ex carapintada Gómez Centurión?

Es feo verse obligado a responder a los gorilas, pero como ellos tienen casi todos los cañones mediáticos, no queda otra que intentar evitar que algunos caigan en la tentación de prestarles oído también en esto.
Según un conjunto de documentos desclasificados del Departamento de Estado norteamericano (rastreables) entre 1975 y mediados de 1978 ya habían desaparecido en Argentina 22 mil personas. Los documentos desclasificados también revelaron reuniones secretas en octubre de 1976 entre el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, y el canciller de la Junta Militar, almirante César Guzetti, en las cuales el funcionario norteamericano dio luz verde a la represión de la dictadura militar, y pidió al gobierno de Videla que terminará rápidamente "el trabajo", para evitarle problemas al Congreso yanki.
Contabilizaban 22 mil a mediados de 1978, y aún restaban cinco años de dictadura, por lo cual faltan en esos documentos las víctimas del General Viola y sucesores.

Hay algo oscuro en reeditar esta discusión. Ya han vuelto a cuestiones propias de la dictadura en cuanto a plan económico, en cuanto a represión y disimulo de la misma... a mi me da pensar que la intención de esta derecha, que no existiría sin aquella reacción de los setenta, y es en aspectos comprobables continuidad de la misma, hasta observando algunos apellidos, digo, da la impresión que esta derecha viene decididamente por mas. Viene por lo simbólico y por lo concreto. Escribo estas líneas apenas dias despues de que el gerente Macri le haya querido "bajar el precio" a la fecha del golpe de estado, al 24 de marzo de 1976.
Yo creo que no está de mas decir enfáticamente que se está de un lado o del otro en estas discusiones. Que los tibios se convierten en cómplices, pues esconden a la historia desde su "lavarse las manos" mucha injusticia, y hasta bebés robados, entre otras brutalidades.

#Son30Mil



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