lunes, 2 de abril de 2012

No sólo el 2 de Abril...

Publico a continuación el documento enviado por unos estimados compañeros. El mismo nos invita a reflexionar sobre nuestra posición en lo concerniente al tema Malvinas en particular y a nuestra posición frente al colonial-imperialismo en general. En qué vereda estamos?... Es algo que debemos tener en claro si decimos defender los ideales de Plena Soberanía y queremos permanecer respetuosos y leales al camino señalado por figuras como la del General Don José de San Martin, como también de otros próceres de idéntica claridad en cuanto a la defensa de los intereses nacionales y regionales.

                                                                                     Fabián Curotto



Honor y gloria a los caídos en Malvinas ¡Volveremos!


1.- Sobre el documento adjunto que figura al final de las siguientes consideraciones, producto de la carroña intelectual cipaya.

No nos asombran estas maniobras ni estos documentos. Tienen una larga historia que los avalan. Los unitarios y su campaña contra Rosas (Tablas de Sangre de Rivera Indarte como botón de muestra) Sarmiento con su campaña de la “Patagonia Chilena”, en fin. El enemigo hace su trabajo y los cipayos cobran lo suyo.
Su premisa es aislarnos y dividirnos. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? Aislar al enemigo y trabajar para la unidad como correctamente esta haciendo nuestro gobierno con Latinoamérica en la causa de Malvinas.

Al final del camino de la construcción del Proyecto de Nación renacido por los pingüinos esta la restitución de Malvinas. Tardará un año, tardará diez, tardará cien, pero llegará.
Veamos el ejemplo de China con Hong Kong

2.- Las campañas liberadoras argentinas. Las campañas colonialistas inglesas

Contrastemos las “mezquinas motivaciones” que nos adjudican los firmantes de la nota a los argentinos con las de Gran Bretaña a lo largo de la historia. Comparemos por ejemplo “la cruzada” emancipadora encarnada por San Martín, que no colonizó sino que liberó a los pueblos hermanos, no con el Espíritu Santo, sino con las que libró ¡Gran Bretaña! Un ejemplo de colonialismo, de despojo a pueblos indefensos, de lucro con la esclavitud de los pueblos africanos, que han pagado con la muerte de decenas de millones su sometimiento. Comparemos la lucha por la integridad territorial de nuestra nación con la de los ingleses que como una plaga desfilaron por los más lejanos lugares saqueando África, Asia, America…

Despojos y violaciones a los derechos humanos que solo pueden permanecer ocultos por el gran poder corruptor del que hace gala todo imperialismo y al cual son tan permeables nuestros pseudo intelectuales cipayos.

3.- Un justo y merecido homenaje el 2 de abril como “Día del veterano y los caídos en la guerra en Malvinas”

El Pueblo Argentino tiene una historia gloriosa de resistencia y de lucha, desde las invasiones inglesas hasta hoy.

En el año 83 tuvimos la posibilidad de hablar con Oscar Poltronieri, el único conscripto condecorado con la Cruz de la Nación Argentina al Heroico Valor en Combate.

Correntino, morochón, flaquito, costaba creer la historia que lo había tenido por protagonista. “Al lado mio habia un compañero muerto. Yo les tiraba, se caían, se levantaban y les volvía a tirar”. Resistió en zonas de los montes Dos Hermanas y Tumbledown (si no recordamos mal) Se quedó solo mientras sus compañeros se replegaban y contuvo a los ingleses con una ametralladora pesada durante horas. “Yo era del campo, mataba una oveja y les cocinaba a los compañeros que venían de la ciudad y no sabía arreglárselas. Yo no la pasé tan mal porque estaba acostumbrado al campo, a la inclemencia del tiempo. Con la grasa, aceitaba las armas, porque yo les decía, van a venir”. Cuando los ingleses atacaron y desbordaron su posición, le dijo a sus compañeros “vayan ustedes que yo los cubro. El sargento quería quedarse pero le dije que vaya, que el tenía familia”. Y se quedó deteniendo la ofensiva por horas. Cuando se le acabaron las balas, agarró dos pistolas, rompió la ametralladora y bajó. Me dieron por muerto dos veces, porque me tiraban de todos lados, pero finalmente llegué a Puerto Argentino” nos contó.

En esta historia, todas las historias… los muertos del Belgrano, los heridos, los que quedaron allá enterrados en las islas, todos los que lucharon por la Patria en Malvinas…

4.- La causa Nacional de Malvinas nos une, el cipayismo es minoría:

El cipayismo es una corrupta minoría. El recorte de la realidad que hace un intelectual todos sabemos que es arbitrario. Uno podría darles el beneficio de la duda sobre si obran de “buena fe” si condenaran la invasión previa de los ingleses a nuestras islas o si se condenara la presencia de ellos en Afganistán o en Irak. Pero en el documento no encontramos nada…

¿Y la autodeterminación de esos pueblos que se reclama para los kelpers?
Una mención creemos hubiera sido pertinente. En fin les mandamos este ejemplo que debe ser de los más suavezongos por si no lo tienen presente de cuan humanitarias son las intervenciones militares inglesas en este caso en Irak…
En el video soldados ingleses "democratizando" niños en el Irak ocupado por los Aliados.
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=pzBjkgwaB-8

5.- Creemos que hay que darle a cada cual lo suyo

El soldado argentino Poltronieri podría haber sido un soldado del ejército de los Andes, peleando en su Patria por la liberación de su Patria.

Los ingleses de Malvinas podrían ser parte del ejercito que secuestraba negros en África para venderlos como esclavos o parte del que llevo adelante la guerra del opio en China, o los que intentaron conquistar Buenos Aires con un denominador común, guerra colonial a miles de kilómetros de su país con el mismo fin: el saqueo.
-A todos nuestros combatientes Gloria y honor por defender la causa Latinoamérica de Malvinas
-A los piratas, la condena “sin cortapisas” por su prontuario.
-A los intelectuales cipayos, desenmascararlos y tener memoria, recordar sus nombres. Como dijo el general San Martín: "Una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer!"

"Las Malvinas son Argentinas"

Horacio Casco
Nacho Handorf
Walter Valda
Mateo Campos

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(A continuación una cátedra de como hacerle el juego al invasor)
Adjuntamos el documento para el que quiera envenenarse un rato


A TREINTA AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS

Próximos a las tres décadas de la guerra de las Malvinas, una reflexión fecunda exige pensarla en toda su singularidad. Único episodio bélico en el que la Argentina se involucró desde el siglo XIX, fue disparado a partir de una invasión decidida por la dictadura militar más cruenta de nuestra historia y acompañado por una sociedad imbuida del espíritu de las “guerras justas”. En la aventura se conjugaron mezquinas motivaciones políticas de corto plazo con convicciones territorialistas profundamente arraigadas en los argentinos, que aprendieron en la experiencia que sus imágenes del mundo y de la propia Argentina poco tenían que ver con la realidad.

La guerra de Malvinas debe ser condenada sin cortapisas.

Como argentinos, desaprobamos que el 2 de abril haya sido declarado “Día del veterano y los caídos en la guerra en Malvinas” como si esa efeméride conmemorativa pudiera ocultar que, feriado mediante, es la causa Malvinas la que se está reivindicando, como si fuera una causa justa pero “en manos bastardas”. La elección del 2 de abril es, en verdad, un ejemplo claro de la ambigüedad oficial que en relación a la guerra mantuvo la democracia y que se agravó en los últimos años. Por un lado, no se deja de execrar a la dictadura pero, por otro, se instituye la recordación de esa guerra como parte de una justicia que implica aceptarla en nuestra historia como episodio positivo a ser rescatado más allá de lo que pretendían sus ejecutores.

Precisamente el 2 de abril, día de la invasión a las islas, fue el momento culminante de aquella tragedia, ya que lo demás se dio por añadidura. Ese movimiento ilegal en arreglo al derecho internacional y criminalmente irresponsable en términos del valor de la vida humana no permite hablar, estrictamente, de una derrota. Esa invasión fue celebrada por la Argentina. El nacionalismo territorial cristalizado en Malvinas se aunó con el deseo de un país entero de concretar un logro después de tantos golpes y tantos sinsabores, para organizar una fiesta de la que poquísimos se sustrajeron.

De derecha e izquierda, muchos sostienen hoy que al haberse regado el suelo del archipiélago con sangre de argentinos el cultivo de la causa Malvinas se hace obligatorio. Es, otra vez, el empleo del conocido mecanismo del mandato. En este caso, se trata de otra perla del nacionalismo territorial: al sacralizar la tierra regada con sangre perdemos la libertad de elegir, nos debemos a ella y no a nuestros valores y a nuestras preferencias, ya que es la tierra la que está cargada de valores.

También se atribuye a los soldados y oficiales que allí murieron una condición heroica. No se trata de negar que muchos de ellos hayan tenido, en lo personal, comportamientos heroicos (muchos fueron ejemplarmente solidarios con sus compañeros), pero sí de resistirse a que su memoria sea objeto de manipulación cuando han sido básicamente víctimas: la heroicidad supone una gesta, el triunfo o la derrota en una pugna fundada en valores que se comparten y en virtud de los cuales se sostiene nuestra comunidad política y ese no es el caso de esta penosa aventura militar. Nosotros – y estamos seguros que como nosotros muchísimos argentinos – no compartimos ni los motivos ni los valores que le dieron su terrible sentido.

Los caídos deben ser recordados, pero no del modo en que el oficialismo nos propone. La memoria de las víctimas – quienes cayeron en las islas, en aguas del Atlántico Sur y, debido al escandaloso menosprecio al que fueron sometidos, en la dolorosa posguerra en el continente – debe ser preservada porque evoca una serie de tragedias que todavía recorren la Argentina como fantasmas: las violaciones de los derechos humanos, el doloroso extravío colectivo al que nos llevó la causa Malvinas, los peligros de unas fuerzas armadas poseídas por un espíritu de cruzada y los desastres que son consecuencia de acompañar procesos de concentración del poder.

La visión alternativa que proponemos es una disputa en el interior de nuestra sociedad nacional y versa sobre los valores en la que debe ser fundada. Elegir la posición que adoptaremos en la cuestión Malvinas –como problema a solucionar respetando principios constitucionales y compromisos internacionales en materia de derechos humanos, o como causa irredenta y absoluta ante la cual sacrificarlos– es elegir el país que queremos, la Argentina del futuro. Una Argentina cerrada y ensimismada en el victimismo y sus propias razones o una Argentina abierta al mundo y capaz de articular sus intereses y aspiraciones con las de todos los seres humanos, comenzando por los vecinos. La dolorosa tragedia provocada en 1982 por una dictadura sin escrúpulos y exaltada aún hoy por un nacionalismo retrógrado convoca nuestra responsabilidad y la de todos los argentinos.

Emilio de Ípola, Pepe Eliaschev, Rafael Filippelli, Roberto Gargarella, Fernando Iglesias, Santiago Kovadloff, Jorge Lanata, Gustavo Noriega, Marcos Novaro, José Miguel Onaindia, Vicente Palermo, Eduardo Antín (Quintín), Luis Alberto Romero, Daniel Sabsay, Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli, Graciela Fernández Meijide, Jorge E. Torlasco, Marcos Aguinis, Carlos D. Malamud, José Emilio Burucúa, Liliana De Riz, Pablo Avelluto, Susana Belmartino, Rogelio Alaniz, Cristina Piña, Sylvina Walger, Federico Monjeau, Marcela Ternavasio, Luis Príamo, Patricio Coll, Ricardo López Göttig, Hugo Caligaris, Raúl Mandrini, Rodrigo Moreno, Emilio Perina, Héctor Ciapuscio, Hugo Vezzetti, Juan Villegas, Anahí Ballent, Edgardo Dobry, Marylin Contardi, Osvaldo Guariglia, Raúl Beceyro, Emilio Gibaja, Jorge Goldenberg, Rubén Perina.
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“pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar su Patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempo de la dominación española; una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer!"


Gral Jose de San Martin al Brigadier General Don Juan Manuel de Rosas


(Fuente: hacheceapuntes)

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