miércoles, 24 de agosto de 2011

Orgullo Nacional y Popular‏

Por Gabriel Monzón *

Las realidades suelen pasarnos por arriba y, vieja costumbre gorila, algunos tratan de disimular el desenlace inevitable con argumenos mentirosos, pero no por eso pocos creativos.


Los acontecimientos del último año han generado una bisagra en la sociedad argentina. Desde la muerte de Néstor Kirchner la fuerza inusitada de la cosa política ha ganado a todos los sectores, relegando a los personeros políticos de la antipolítica.

La masiva elección de la discusión y el nuevo concepto de la democracia que implica no solamente consensuar, sino también confrontar y aceptar los resultados, enervo a los sectores juveniles elevándolos actoralmente, pasando de ser espectadores a ser protagonistas. Y mucho tiene que ver en esto el Estilo K de hacer política. Este estilo peronista que confronta, que se atreve a generar golpes certeros para llevar adelante convicciones anunciadas. No podemos ignorar que el Kirchnerismo cumple cabalmente sus premisas programáticas y su estilo frontal: el 25 de mayo de 2003, anunció que no dejarían las convicciones en la puerta de la Casa Rosada. Y lo demuestra cabalmente desde ese día.

Innumerables logros, largamente recordados, alabados por la mayoría, criticados por una o varias minorías representantes de lo que la mayoría no quiere. Pero un estilo, y un estímulo. Quizás el logro más importante desde lo social que tiene nuestro Gobierno es el concepto de la inclusión. Esta inclusión que se manifiesta desde la militancia política, hasta la generación de millones de empleos, la potestad de no generar desigualdades dando más de dos millones y medios de jubilaciones y pensiones, generando igualdades para los más pequeños (los únicos privilegiados), asegurando su educación y su salud incentivando con la Asignación Universal por Hijo estos dos derechos fundamentales, estimulando la economía social, generando viviendas que de a poco aseguran el techo a todos.

Pero los creativos del odio son siempre imaginativos: desde el caso Skanka, derribado por su propia falacia, hasta Fuerza Bruta como principal protagonista del sepelio de Néstor. Desde publicidades hablando de inseguridad por quienes fueron los responsables politicos de los saqueos y las muertes en plaza de mayo y en Avellaneda hasta la premisa falsa de que todos somos el Campo (de la oligarquía).

Es imposible tapar el sol con la mano. Cuando el mundo desarrollado sufre las consecuencias del capitalismo desencajado, donde abrieron las puertas de las jaulas para que los paises de Europa y EEUU se desgarren como hienas, surge desde América del Sur un bloque fuerte, sólido, que aprende de los errores de aquellos que la oposición mira nostálgica. Surge una nueva Gran Nación con bríos renovados, con gobernantes que son críticados desde salas paquetas pero que representan a la mayoría de los pueblos. Y que esas minorías clasistas, creyéndose los dueños de la verdad, critican como tan bien manifiesta Silvio Rodriguez en su "Canción en Harapos”.

Frente a eso, tenemos el orgullo de pertenecer a la gestión que impulso a la UNASUR, que marca una fuerte presencia y política en el MERCOSUR, que adhiere con firmeza e impone sus premisas en la COPA, que hoy es reconocida por todos los países del orbe por su exitosa salida de la crisis más profunda que hemos vivido. Hoy tenemos el orgullo de decir que Perón tenía razón. Y que todavía estamos construyendo los cimientos de una Argentina más justa, libre y soberana, contagiando de libertad, justicia y soberanía a todo el continente de la América del Sur.

* Gabriel Monzón es actualmente Director del Comité Técnico de la Confederación de  Parlamentos Americanos (COPA)



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