domingo, 12 de junio de 2011

Cuando la juventud se pone en marcha, el cambio es inevitable





Casi el 82% de los jóvenes estudia, trabaja o ambas cosas al mismo tiempo y para aquellos que no lo hacen, las condiciones sociales y familiares distan mucho de ser las que soportaban a principios de 2003.

  Cuando comenzamos nuestra gestión el 25 de mayo de 2003, pusimos en marcha un modelo de país distinto. A lo largo de estos años, tanto con Néstor Kirchner, como con Cristina Fernández de Kirchner, hemos logrado muchos avances que nos han permitido recuperar los Derechos Humanos y sociales junto con nuestra dignidad como pueblo. Los jóvenes tienen un espacio destacado y están construyendo organización social. Ha resurgido en la Argentina un fenómeno importante que no se observaba desde hace décadas, y tiene que ver con el compromiso y la participación política de una cantidad creciente de jóvenes. Esta participación no sólo la vemos con orgullo, sino que la promovemos y apoyamos pese a ciertos intereses a los cuales les molesta que la juventud sea protagonista.
Causa asombro ver cómo algunos medios intentan mostrarnos un panorama estigmatizador y de catástrofe social para el conjunto de jóvenes de entre 14 y 25 años. Concretamente, plantean que existen en la Argentina “2,6 millones de jóvenes con problemas de inserción social”, ya sea porque abandonaron sus estudios, porque buscan trabajo y no lo encuentran o porque ni estudian ni buscan trabajo.
En primer lugar, resulta una falacia tomar como referencia el trabajo de los adolescentes desde los 14 años, pues en 2008 se promulgó la Ley 26.390 de Prohibición del Trabajo Infantil y Protección del Trabajo Adolescente. En nuestro país rige entonces la prohibición de trabajar para los menores de 16 años. A partir de dicha edad sólo es permitido bajo determinadas condiciones de protección. No desconocemos que aún existen familias vulnerables, pero los análisis no pueden estar condicionados por subjetividades y sobre todo si estas subjetividades estigmatizan en la desesperanza.
Existen por eso, otras maneras de analizar la realidad de los jóvenes argentinos en el marco de un proceso de reparación histórica.
En primer lugar hay que remarcar que, según datos obtenidos de la Encuesta Permanente de Hogares segundo semestre de 2010, la inmensa mayoría de los jóvenes (casi el 82%) estudia, trabaja o ambas cosas al mismo tiempo y para aquellos que no lo hacen, las condiciones sociales y familiares distan mucho de ser las que soportaban a principios de 2003. Esos hogares están siendo incluidos en diversas políticas sociales, educativas, de salud y de trabajo. Así el gobierno nacional ha dado sustentabilidad al presupuesto educativo. Existe además una línea muy fuerte de becas de formación universitaria para los jóvenes, programas para la inclusión laboral y se financian proyectos productivos y sociocomunitarios de salud, Derechos Humanos y sociales con un total de destinatarios directos e indirectos de 1.831.944 jóvenes entre los 18 y los 25 años. Estos jóvenes aportan a su comunidad, participan, se integran, producen cambios. Además y complementariamente el programa Conectar Igualdad reduce de manera progresiva la brecha digital.
Otra medida trascendente es la Asignación Universal para la protección social, que resulta en la región una de las más impactantes  en lo que a inclusión social se refiere.
Pero además, y que confirma lo aquí expuesto, tenemos como dato concreto el Registro Nacional de Protección Integral de niñas, niños y adolescentes. Este registro caracteriza la real cobertura prestacional. Así podemos decir que actualmente se destinan 2.622.389 prestaciones sociales nacionales, sobre un total estimado de población de 2.700.000 de 14 a 17 años. Este registro funciona desde diciembre de 2009 por decisión de la señora presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Podemos decir así que se han recuperado y restituido derechos sociales, se trabaja cada día para conformar una ciudadanía plena, se promueve el sentido de Nación, la cultura del trabajo y el fortalecimiento de la familia y de la infancia y la juventud en particular. Se han construido nuevas igualdades; se trabaja cada día para reparar décadas de inequidad e injusticia.
El compromiso sigue vigente, la presidenta es concluyente cuando afirma que la tarea está inconclusa “mientras haya un solo pobre” en la Argentina. Esto lo asumimos cotidianamente, para transformar las realidades. Por eso estamos trabajando, para hacer una Patria cada vez más digna. Pero en esta Patria es necesario también honestidad intelectual, trabajo, esfuerzo y solidaridad. Por eso invito a todos a  encontrar caminos superadores, aun a los que analizan la realidad sesgada y subjetivamente. Todos los argentinos somos capaces de seguir haciendo crecer a este gran país, y los que hoy tenemos la responsabilidad de conducirlo, tenemos claro, como decía Néstor Kirchner, que “los cargos son una cuestión temporal de la historia”, pero mientras los ejerzamos, lo haremos con toda nuestra entrega.


(Publicado el 12 de Junio de 2011 en el Diario Tiempo Argentino)

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