lunes, 11 de octubre de 2010

LIBERACIÓN O DEPENDENCIA. Por Alicia Kirchner

La agenda pública, la real, la que nace de las necesidades del pueblo, la que propone la política o la que instalan los multimedios, nos convoca a un debate fecundo, que no queremos ni debemos eludir.

Para sortear el engaño es necesario partir de algunas cuestiones previas que nos ayudarán a no perder de vista lo que debe ser central, y es que, aunque no se diga, lo que está en debate es la liberación o la dependencia.

Hace 65 años, tras la segunda guerra europea (denominada “mundial”) el mundo fue repartido entre las potencias ganadoras de aquella masacre (EE.UU. Inglaterra y la URSS). Potencias que en su reparto planetario, a nosotros en Yalta, nos asignaron depender de la égida de Estados Unidos de Norteamérica.

La Argentina que en 1947 había logrado la independencia económica de Inglaterra y de toda otra potencia extranjera, se resistió, hasta que hacia 1955 y en nombre de la “libertad”, un golpe de estado derrocó al gobierno del General Perón, sometiéndonos al “orden internacional” que, no debemos olvidar, se asienta en 3 pilares:

• El poder financiero
• El poder militar
• El poder propagandístico

Comienza así el proyecto de otra nación (antiproyecto) que se nos impone por la fuerza y en beneficio ajeno:

La dictadura de Aramburu y Rojas abandona el ideario de no alineamiento (tercera posición) y del Proyecto de establecer una Justicia Social, y nos impone nuevamente la lógica de la “dependencia inteligente”, pero ahora ya no respecto de Inglaterra y Europa sino de los Estados Unidos de Norteamérica, siguiendo lo decidido por los “tres grandes dueños del mundo: Roosevelt, Churchill y Stalin.

a) Nos incorporan al Fondo Monetario Internacional –FMI- (pilar financiero).
b) Si bien el gobierno de Perón al final de la guerra se vio obligado a declarar la guerra al eje, lo que el golpismo hace es alinearnos a USA (pilar militar).
c) Entrega los tres nuevos canales de televisión (9,11 y 13) a las cadenas norteamericanas (pilar propagandístico), dando inicio a nuestra contra culturización.

Dos décadas después, en 1976, un nuevo golpe de estado completará aquel derrotero. Nos desorganiza para someternos. Se endeuda al país a límites extremos, y dando en garantía nuestras empresas públicas! Quiebra la voluntad del pueblo mediante la desaparición, tortura y muerte de 30.000 militantes políticos. Prepara el camino para privarnos (privatización) de lo que era de todos. Nos somete a los dictados del dios mercado al que se le rendía culto diario. Desaparece como sujeto central y digno en una sociedad, el trabajo y el trabajador.

Todo enmarcado siempre en los 3 pilares del “orden internacional”.

• Repitiendo la matriz usada por los ingleses y la Baring Brothers endeuda a la patria por cifras que no habrían ingresado (pilar financiero).

• Mantiene el alineamiento con los Estados Unidos, a la vez que convierte a nuestras FF:AA en gendarmes de su propio pueblo (pilar militar)

• Asumen los 3 canales de Televisión que pasan a ser dirigidos por cada una de las fuerzas armadas, a la vez que entrega el monopolio de la producción de papel de diario (Papel Prensa) a los diarios que ponen al servicio de la usurpación del poder (pilar propagandístico)

El engaño, la mentira, el sofisma, son los instrumentos del modelo dependiente.

La revolución que se da en llamar a sí misma “libertadora” nos quita la libertad, nos prohíbe pensar, nos arrebata la soberanía.

El “proceso de reorganización” nos desorganiza, nos desarticula, despedazando al cuerpo social.

Su modelo contracultural desaparece la verdad para que reine la mentira.

La Vuelta de Obligado fue desaparecida de nuestra historia, para ocultar que en los Bergantines ingleses y franceses estaban a bordo argentinos que se proponían con la extranjería dividir nuestro territorio. Hecho que aquellos traidores desaparecieron de los libros de historia, aprovechando que luego serían los ganadores de la guerra civil.

La “libertadora” también desapareció la verdad. Desapareció el nombre de Perón, de Evita, del Partido Justicialista, de la Tercera Posición, de la Comunidad Organizada. La Constitución Nacional de 1949. El cuerpo de Eva Perón.

El genocidio de 1976, con la excusa de combatir tal o cual ideología, desapareció a la militancia política, la solidaridad, los derechos humanos, al trabajo y al trabajador. En nombre de Dios nos sometió a los designios del dios mercado.

Campo minado que preparó el camino para que una democracia formalmente recuperada desde 1983 entregara las empresas públicas a precio vil (por cancelación contable de deuda externa). Acordando con el FMI el ajuste estructural de las jubilaciones que, inexorablemente, llevarían a convertir ese derecho en un negocio de los bancos (AFJP). Combinando así los designios del pilar financiero con el respaldo del pilar propagandístico que justifica todo ello como ineludible, como una modernidad inevitable.

Desde el 25 de marzo de 2003, cuando Néstor Kirchner asume la presidencia, empezamos a cambiar el rumbo. Se recupera un Estado que había sido desguazado. Se restablece un nivel de reservas que nos devuelve una creciente autonomía en la toma de decisiones (el estado ya no estará a merced de los golpes de mercado). Se integra lo desintegrado (familia, territorio nacional y suramericano). Se incluye a los excluidos (ancianos, niños, jóvenes, desocupados). Se construye un umbral de poder ciudadano, nuestra colina, que permite que en el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner se profundicen los cambios:

• Se asigna al Ejército Argentino su tradicional rol industrialista (el de Savio, Mosconi, etc.). Lo que cambia el rol dependiente que le asignaba el pilar militar
• Se eliminan las AFJP. Cortando el nudo gordiano de la especulación. Lo que constituyó un duro golpe para el pilar financiero.
• Se legisla la diversidad comunicacional. Si bien resistido por los voceros de la dependencia, derriba el muro construido por el pilar propagandístico habilitando la multiplicidad de voces para una verdadera soberanía comunicacional.

No pretendo aquí agotar la enumeración de los cambios, solamente mostrar algunos ejes, a enriquecer por el debate militante, que acreditan que la Argentina de principios del tercer milenio se asienta en los pilares de un modelo nacional y popular: libertad (soberanía política, participación, soberanía económica), integración (justicia social, identidad personal y social) y liberación (autodeterminación argentina y sudamericana).

La discusión a que nos convocamos nos impone como militantes políticos y sociales ampliar la mirada, superando la simplificación y el reduccionismo, desnudando los pilares de la dependencia que, si bien miramos, suelen estar ocultos, agazapados.

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