jueves, 16 de septiembre de 2010

La Noche de los Lápices - por Alicia Kirchner

Vengo difundiendo en éstos últimos dias las reflexiones de la Compañera Ministra de Desarrollo Social sobre diferentes temas. Encontraremos en las líneas que siguen a ésta introducción una reivindicación de la participación activa y constructiva de nuestra juventud estudiantil, más allá de cual sea su pertenencia o identidad política. 
Algunos opinólogos, durante éstos últimos dias, al referirse a la toma de colegios por parte de estudiantes que piden soluciones sobre cuestiones que ya vienen siendo reclamadas desde hace largo tiempo al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, tienden a decir de modo despectivo "la cosa está politizada". Bueno, enhorabuena si es así!. Luego de haber vivido esos años en los que la politica se encontraba desvirtuada, en donde por todos lados se oia decir "que se vayan todos" es bueno, es saludable, que los jóvenes reconozcan a la política como una herramienta de transformación de realidades, un intrumento de negociación y de obtención de resultados. La lucha de aquellos jovenes protagonistas de la nefasta e inolvidable "noche de los lápices" no fue en vano, y renace en cada joven que sueña con la posibilidad de plantear un futuro mejor, un futuro profundamente inclusivo y solidario.



La Noche de los Lápices
(por Alicia Kirchner)
En el marco de un nuevo aniversario de la Noche de los Lápices y atenta al reverdecer de nuevas expresiones de organización juvenil que ponen en discusión el orden establecido de las cosas, resulta necesario enlazar históricamente las diferentes luchas de la juventud argentina en pos de un proyecto de país inclusivo, justo y soberano. Cabe destacar que esas luchas excedieron la mera pertenencia generacional y permiten explicar en gran medida los momentos de quiebre y transformación mas importantes de nuestra vida política.
No es motivo de estas líneas atacar al conservadurismo actual, que inútilmente reclama la no-politización de los jóvenes en las instituciones educativas, deslegitimando todo proceso de organización.
Sin embargo, resulta de suma importancia, rever la historia para no cometer errores de interpretación.
En 1976, so pretexto de defender los valores occidentales y cristianos, la dictadura cívico/militar aniquiló a parte del pueblo organizado dejando un saldo de 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, pero además instrumentó la completa destrucción de la industria nacional.
Los años 90 significaron la consolidación democrática de ese modelo de exclusión . Tal sistema, no sólo fue dejando a millones de personas excluidas de los derechos sociales sino fortaleciendo el individualismo en un sálvese quien pueda.
Por ello es que hoy afirmamos que la organización social y política es el mejor medio para la conquista de los derechos.
Desde esta cosmovisión, no podemos como Estado y como Sociedad, invalidar a los jóvenes que hoy luchan por una mejor calidad de vida y lo hacen desde el respeto, la solidaridad y el ejercicio de las garantías constitucionales.
En lugar de buscar enfrentamientos o desvalorizarlos , es necesario ayudar a consolidar los espacios de participación en el marco de su formación colectiva.
La creación de centros de estudiantes en todos y cada uno de los establecimientos educativos es el primer escalón en el aprendizaje y puesta en práctica del ejercicio de una ciudadanía plena .
La organización de las juventudes, es motivo de celebración, no de preocupación. A 34 años, otros lápices siguen escribiendo nuestra historia que augura una patria grande y un pueblo feliz.

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