viernes, 10 de marzo de 2017

La CGT como herramienta del Pueblo Trabajador

-Por Fabián Curotto-

Una central obrera bien entendida -llámese CGT o CTA- es una herramienta organizativa fundamental para los trabajadores. Ahora bién, como toda herramienta está diseñada para utilizarla, sobre todo en caso de emergencia (social). Pero aún antes, pues es la herramienta organizativa en la que confluyen las necesidades de los representados, sean esas necesidades de orden salarial, referidas a derechos laborales o reivindicativas de algún otro aspecto relacionado al tema.

Como peronista siempre festejaré la búsqueda de unidad en esas centrales, pues la dispersión, la atomización, siempre termina beneficiando a quienes nos quieren débiles. Pero no todas las unidades de cúpula dan lo mismo, y esto terminó de verse el pasado 7 de marzo en Diagonal Sur.
Fue una movilización admirable. Alrededor de 500 mil trabajadores marchando, enfrentando a una CEOcracia apátrida y económicamente criminal. Si, ya sé; la CEOcracia nos ganó en las urnas, pero sinceramente preferíamos una Democracia, por lo menos.

Cientos de miles de trabajadores convocados por un triunviro dirigencial (hasta suena raro) que se venía viendo demasiado dócil ante el ajuste macrista. Pero no importa, somos trabajadores, muchos de nosotros sindicalizados, y nos iban a decir la fecha del impostergable Paro General, y hasta quizá nos comentaban que se les ocurría sobre una profundización del Plan de Lucha, algo también impostergable, ante un gobierno que ni siquiera respeta las Leyes Nacionales de Paritarias.

Que ese triunviro massista no fuese del pleno agrado para muchísimos de nosotros, sinceramente no importaba. En Unidad los trabajadores conoceríamos la fecha en que le podríamos un freno al experimento oligarca que viene despidiendo trabajadores, cerrando fábricas e impulsando leyes en contra nuestro. Pero no.

El escenario ofreció tres títeres contándonos la realidad desde un atril, como si el pueblo necesitase que tres jetones le cuenten lo que se viene padeciendo. Hasta para salvarlos (y salvarnos) del bochorno se les pidió desde las bases a los oradores algo puntual: la fecha de ese paro. Pero nada.

Entonces pasó lo que ya se conoce. El grito masivo de "poné la fecha, la put# que te parió", la cobardía de los integrantes de ese triunvirato que -en lugar de tomar las riendas de su responsabilidad ante nosotros, en forma de clara respuesta- huyen como niños asustados, o cómo niñitos enojados, para que no se ofenda nadie. No estuvieron a la altura de las circunstancias. La vara está alta, pues grandes son las necesidades y también la conciencia histórica del mal momento que atraviesa nuestra Patria.

Luego del papelón, algunos de los que lo generaron con su tibieza, respondieron con el agravio. Dicen que quienes les exigíamos respuesta y quienes terminamos tomando el palco, éramos simples "enegúmenos". O sea, subimos al escenario porque no teníamos nada mejor que hacer, según estos ignorantes políticos. Me corrijo: no son ignorantes políticos. Son sindicalistas conducidos por el Poder Real, que ese día los dejaba avanzar hasta el punto de "mostrar músculo", pero no los dejaba llegar al atrevimiento de dar una respuesta concreta sobre lo que pedíamos colectivamente. 

Cuando uno escribe a veces cae en apartados que hubiese preferido evitar. La toma del palco no fue mérito de ningún individuo, fue la decisión y acción espontánea de muchos compañeros. Algunos anti kirchneristas de hoy, muchos de los cuales hasta hace poco llevaban remeras con la cara de Cristina, se dedicaron durante las últimas horas a bajarle el precio a cada compañero que puso el cuerpo sobre el palco. El cuerpo y la cara, porque nadie se escondió por temer represalias. Que Pablo Moyano nos trate de imitadores de Rambo para descalificarnos, es entendible. Pero que algunos que hasta hace un año y pico tomaban mate con nosotros estén enfocados en "bajarnos el precio", es muy triste. Encima, estoy seguro, en algún momento deberemos volver a confluir en algún espacio. Y uno se pregunta si nos les dará vergúenza descalificarnos para sostenerle la silla a Daer, a Acuña, o para darle oxígeno a algún otro de los que estaban sentados detrás de ellos, como Piumato, entre otros. La foto que les molesta existe, y en ella se ve a muchos trabajadores y militantes de base ocupando un palco que "la dirigencia" no supo sostener. Un grupo de voluntades, un grupo de manifestantes, que individualmente "no llenan ni un remís", como dicen ellos a la hora de descalificar. Manifestantes que ahí arriba se hermanaron por una consigna clara. En el calor del momento empezamos a reconocer rostros queridos en el entorno. Nos dimos un abrazo con un compañerazo de Vicente López, me reencontré también circunstancialmente con un compañero con quien hemos compartido mas de una pizza, luego con otro de mi barrio, y así. No somos "llaneros solitarios", somos parte de un gran colectivo social que está conectado hasta espiritualmente, y que está en el camino desde hace muchos años. En determinados casos, por un tema de edad, algunos militamos desde antes que existan algunas de las organizaciones políticas actuales. Por ejemplo, recuerdo que en 1987 -con una bandera pintada en mi casa- salía también a bancar la campaña de Cafiero Gobernador. Es un dato, para que lo tengan en cuenta cuando nos quieran "bajar el precio".

En cuanto a "la violencia" (tapa de Clarín, cuando no) hay que decir que no hubo mas que algunos empujones y solo en determinado momento. Nada fuera de lo que pasa cuando un debate toma cierta temperatura y hay algún enojo. Nada mas, que se entienda, nada mas. Y esto que remarco también es verificable (porque algunos lo querían vender ridículamente casi como una "masacre", con la única finalidad de asustar mediáticamente a aquellos que votan todavía peor cuando están asustados). Llegué a leer "volvieron los 70s" y ridículas exageraciones por el estilo. Claro que siempre provenientes de personas que no están siquiera sindicalizadas y que suelen entrar en pánico cuando salen fuera del termo en el que viven. 

Volviendo al triunviro. Debieron salir a jugar los titulares para intentar calmar las aguas. Hugo Moyano, Luis Barrionuevo y Antonio Caló tuvieron que reaparecer ayer en una cumbre secreta de la cúpula de la CGT para calmar la interna y mantener a la tropa alineada tras lo ocurrido este martes. Si, Luis Barrionuevo, el socio político de Mauricio Macri. El mismo que alguna vez pidió que se deje de robar "por dos años" y ahora tiene una causa en la Justicia por un monto millonario en facturas truchas de 2014 y 2015 (dos años). Si, el mismo Barrionuevo que almuerza con Macri y tiene a su esposa, Graciela Camaño, al servicio de Sergio "rueda de auxilio" Massa. Barrionuevo vendría a ser uno de los que "va a ordenar" la cosa en la actual CGT. Un huevo en cada canasta politicamente, y muchos negocios propios. Quizá todavía tenga la cara tan dura para animarse a cantar aquello de "por esa Argentina grande, con que San Martín soñó"... Cuando veo quienes son los que no quieren para nada a Cristina, mas me convenzo de dónde debo estar.

Los "energúmenos" del palco no fuimos Rambo. Fuimos simplemente la visibilización de algo mucho mas profundo e importante que nosotros mismos, algo que muchos se negaban a ver. La CGT seguía haciendo la plancha, seguía escuchando mas los condicionamientos de Triaca que las demandas de miles de laburantes... y no soslayemos la presión macrista con la caja de los sindicatos (estos muchachos son muy sensibles cuando se discuten algunas cosas).

Quien quiera defender a esta CGT moribunda en los hechos y éticamente muerta, que lo haga. Que los movimientos sociales representativos de la economía popular mantengan una silla dentro de la CGT, me parece excelente. Pero urge un salto cualitativo en cuanto a representatividad. A algunos nos parece superadora la línea que propone actualmente la Corriente Federal de los Trabajadores. Macri preferirá que "lo nuevo" sea el Momo Venegas, asesorado por Luis Barrionuevo. Hay opciones.

Muchos trabajadores sindicalizados creemos que una CGT unificada bajo el comando de un sólo Secretario General fuerte y comprometido con el conjunto de los laburantes (no solamente con dos o tres sectores) sería lo mejor.

Agrego que al finalizar la jornada del martes 7 el sector del macrismo que haya sabido leer políticamente la situación no tenía nada para festejar. El mejor panorama para el gobierno oligarca hubiese sido, que a pesar de la multitudinaria movilización popular, se hubiese realizado una catársis colectiva y nada más. Pero acá se avanzó mas: se dejó en claro que los trabajadores no necesitamos placebos ni simbolismos a esta altura, necesitamos acciones concretas. El país se le terminó poniendo mas incómodo a Macri ese día, ya no podrá planchar nuestros derechos llamando a dos o tres gordos.

Cuando gritábamos "Poné la fecha...", cuando cantabamos "unidad de los trabajadores" unos poquitos quisieron entonar el "que se vayan todos". Los desalentamos; concientemente desalentamos ese estribillo. Porque necesitamos representividad y respuestas precisas, no vacío institucional. Al menos desde el peronismo -y algunos desde otras identidades populares- lo entendemos así. La Comunidad Organizada sin dudas necesita de un movimiento obrero organizado.



martes, 7 de marzo de 2017

Por qué tomamos el palco esta tarde

-Por Fabián Curotto-

Recién me bajo del tren, estoy con la misma remera que llevaba puesta en la movilización, con los rostros de Perón y Evita. Ya escuché en la radio que uno de los integrantes del triunvirato de la CGT me llamó energúmeno, o nos llamó energúmenos. Nos llamó así un tipo conducido por alguien que le votó todas las leyes antipopulares y apátridas al macrismo, así que agradezco profundamente el título que se me asignó en este caso el tibio en cuestión.
Pero no es contra un dirigente de la CGT. Es contra Macri. No hace mucho escribí una nota respecto a que no hay que caer en el facilismo -funcional a la derecha- de criticar a los dirigentes de la Confederación General del Trabajo con argumentos burgueses. Pero claro que hay que exigirles que estén a la altura de las circunstancias.

Por qué tomamos el palco es la pregunta que me animo a contestar. La CGT ahora dice que hoy (junto a la otra central obrera, a la que no le brindó un lugar importante) convocó a los trabajadores, para mostrarle a Macri la fuerza que tenemos los trabajadores unidos. El macrismo ya sabe de esa fuerza, sin necesidad de montar un acto en un palco. El triunvirato decía que hoy "no era el día indicado" para ponerle fecha al paro general que las bases piden a los gritos desde hace meses. Decía esta CGT que le daban la chance a Macri de "rectificar el rumbo ajustador de gobierno" luego de esta movilización. Muchachos, esa etapa ya pasó, y ya hace muchos meses. Quien haya escuchado a Macri hace unos días en el Congreso, y aún después, se da cuenta que no está dudando si seguir su agenda personal y de clase, o si redistribuir riqueza y ampliar derechos.

Hoy fuimos a buscar definiciones, en forma de fecha y de acción concreta; si no lo leyeron antes de empezar el acto tendrían que haber escuchado a los cientos de miles que les exigíamos en vivo y en directo, frente a sus caras, un "Paro General".

Mientras los oradores -que no son el enemigo- dibujaban el bosquejo sobre cómo arrancar... nosotros abajo estábamos rodeados de compañeros que perdieron el trabajo hace un año, y otros tantos que ya no llegan a fin de mes.

Perón dijo a principio de los 70 "“Los muchachos se ponen distintos nombres: los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay retardatarioslos hay apresurados, los hay contemplativos. Pero son todos buenos muchachos, son todos peronistas”.
Pues bien, no tengo el peronómetro abajo del brazo, pero al triunvirato se lo viene viendo entre retardatario y contemplativo. Llámennos apresurados si quieren, paro no adherimos a la indolencia ni a la contemplación pasiva.

No rompimos nada, tal vez les dañamos el ego a esos dirigentes. Sepan disculpar las molestias ocasionadas, pero a nuestros compañeros el experimento macrista los está haciendo puré, al igual que a buena parte de la pequeña y mediana industria nacional.

Desde hace tiempo que un Paro General es impostergable. ¿Que la foto que le regalamos hoy a los medios dominantes será usada para asustar a algunos burgueses? Miren, primero que esos burgueses no están haciendo nada en favor de quienes veo perder el laburo, mas bien al contrario. A veces dicen que mis compañeros, esos que hoy la pasan mal, "eran vagos" y que se merecen estar en la calle con sus familias. Y segundo, nos quedó muy claro por qué y para qué tomamos el palco. Porque ya dijimos BASTA hace rato, y algunos dirigentes se nos seguían haciendo los sordos justo frente a nuestras narices. 

La CGT "protestaba", mostraba un poco de músculo, pero no definía fecha para pararle el país al plan de ajuste y hambre. Si es por protestar... protesto yo cada mañana: acá necesitábamos mucho más que la protesta, se necesitaban DEFINICIONES CONCRETAS. 

Abajo se cantaba "unidad de los trabajadores", se puteaba al gerente ajustador y turbio Macri, y se les pedían medidas puntuales a los oradores, Hasta que nos dimos cuenta del todo que esos dirigentes que subieron al palco no estaban preparados para dar ninguna respuesta clara. Recién entonces es que subimos, haciéndonos eco de lo que la multitud gritaba, ni mas ni menos.

La cúpula de la CGT se fue abucheada cuando nos mostró que ni siquiera entendía de qué se trataba. Tan grande el acto... y les quedaba grande. 
No somos "los violentos de siempre", somos los que aprendimos que la Patria que nos merecemos se logra luchando "con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes". Lamentamos si le herimos la autoestima a algún jetón, pero lo que se vive en las fábricas y en los barrios no se soluciona con "táctica burocrática" a esta altura del partido. Escuchen al pueblo en las calles, o elijan encerrarse en un análisis de ombligo dentro de un estudio de TV, pero después no pregunten "qué cuerno pasó".

Somos todos compañeros, pero a los que avanzan en tortuga cuadriplégica les pedimos que se hagan a un lado. Disculpen las molestias.







Ya se los veníamos diciendo...



domingo, 5 de marzo de 2017

La Pesada Herencia: Sobre que espaldas apoyar tal cosa

-Por Fabián Curotto-



Recién escuchaba a un opinador en un programa gorila justificando el daño macrista con un "no se puede salir de dónde estábamos sin SACRIFICIO". Y si esto lo escuchara un marciano se preguntaría donde era que estábamos. ¿Venimos acaso de una invasión y su consecuente guerra?.
A las memorias frágiles les recuerdo en qué condiciones se votó en 2015. Sin guerra en el entorno, muchos nos levantamos, la gran mayoría del pueblo desayunó, y fue a votar con algo en el estómago. O luego de almorzar. Y algunos pensarán -y lo bien que harán- en quienes estaban desocupados a esa fecha, que eran muchísimos menos que en este 2017. Pero los que votaron al gobierno oligárquico no lo hicieron para redimir a ese 6% de desocupados del 2015. Lo hicieron, me consta, por razones mucho menos elevadas, por cuestiones hasta espiritualmente muy chiquitas.

Ya hemos dicho que nadie informado votó a Macri "para combatir la corrupción". Macri es sinónimo de corrupción en la Argentina. antes y ahora. Votaron contra la limitación a la compra de dólares quienes no necesitaban comprar dólares. Votaron contra la redistribución de la riqueza hasta quienes recibían parte de esa redistribución vía subsidios en los servicios públicos que utilizaban . Hasta algunos que empezaron a ser beneficiados con esa redistribución (justicia social) mas directamente se pegaron "un tiro en el pié", votando la PROpuesta oligárquica. Es decir, muchos votaron intereses no propios a su clase, no propios a su grupo social de pertenencia.

La oligarquía, dueña del bombardeo mediático -y de los diccionarios, diría Cooke- ganó en las urnas por muy poco... pero ganó. Y con votos que no le eran propios. Ahí está el terreno a recuperar, nuestra importante tarea política. Claro que la Patria estaba en juego, al igual que los derechos populares. Siempre los privilegios de las minorías disputan hegemonía contra los derechos de las mayorías.

El experimento macrista está agotado: nada bueno tiene para darle al país. Ni siquiera a algunos sectores no populares. Su límite fue alcanzado al favorecer a un grupo acotado. Evidentemente el macrismo fue un experimento a tientas que encontró su límite al alcanzar su objetivo "programático": beneficiar a quienes venía a beneficiar.

En el mientras tanto generó desocupación, hizo crecer la pobreza, concentró la riqueza en menos manos que antes, endeudó al país externamente, en dólares y fuertemente. Apostó al acotado sector agro exportador que genera pocas fuentes de trabajo (semillitas) en detrimento de una posibilidad industrializadora (valor agregado) y generadora de más empleos. El mercado interno sufrió las consecuencias del camino elegido. Y hay muchos daños mas, algunos también lesivos de la Soberanía Nacional y la Independencia Económica.

¿Es nueva esta discusión? Ya en el Siglo XIX (diecinueve) Carlos Pellegrini empezaba a plantear que "La protección del gobierno es necesaria para el desarrollo industrial de la República Argentina", y agregaba "si el libre cambio desarrolla la industria que ha adquirido cierto vigor y le permite alcanzar todo el esplendor posible, el libre cambio mata la industria naciente. La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximun de poder son las industrias fabriles, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial". Exactamente, el tema de valor agregado opuesto a la sola venta de semillitas no elaboradas no es nuevo.

Pero Macri y sus cómplices eligieron cambiar el rumbo, y esa elección tuvo y tendrá consecuencias. Cuando un gobierno atento a los intereses de las mayorías populares vuelva a la Casa Rosada, ahí nos encontraremos sin duda con la pesada herencia de la Alianza Gorila PRO/Cambiemos.

Y habrá que "hacer sacrificios" para salir de esa nefasta herencia. Ahora bien ¿sobre qué espaldas debe apoyarse ese SACRIFICIO?. Si el gobierno es realmente popular y nacional no podrá ser sobre las castigadas espaldas del pueblo y contra los intereses nacionales. Pensemos en esa oligarquía que nos desprecia y que ideológicamente nutre las filas del enemigo. Dentro de ella existe el aliento a los monopolios y los oligopolios, el estímulo a la extranjerización de nuestra tierra y sus productos.
Nuevamente Pellegrini, en 1890: "Me dirán ¿qué hay que hacer entonces? Pero, lo que hace el agricultor que pierde su cosecha: aguantar; se aprieta la barriga y economiza todo lo que puede, mientras vuelve a sembrar. Proteger la industria por todos los medios; ¡y dejarse de Bolsa y Tesoros y bimetalismo y música celestial!.

Pero salgamos de las frases de Pellegrini, pues tenemos mas cerca a Yrigoyen, y aún más cerca a Perón y a Kirchner, realidades efectivas. Los ajustados deberán ser los lobos (el hombre lobo del hombre), y no las históricas víctimas de esos lobos, como pretenden los opresores y las mascotas de estos.
No será venganza: será justicia. Una Constitución no liberal y patriótica será indispensable para consolidar el rumbo que nos merecemos los argentinos. Entender que somos parte de la Patria Grande, y no una Europa exiliada será importante. Y la "batalla cultural", para que nunca más algunas víctimas sea tan propensas a votar en favor de sus victimarios, por la promesa televisiva de improbables caramelos o de algunos espejitos de colores.

lunes, 20 de febrero de 2017

Es la Oligarquía la que propone la violencia de una Guerra de Clases

-Por Fabián Curotto-

Hay cosas que, ante nuestros compatriotas, no hay que andar dando tantas vueltas para explicarlas. La actual gestión macrista gobierna para los ricos. Es un gobierno compuesto por oligarcas que gobierna para beneficio exclusivo de su sector de pertenencia. Y cuando retrocede en alguna medida tendiente a la transferencia de recursos desde los sectores populares hacia los sectores concentrados del poder económico, lo hacen porque encuentran una gran resistencia social, o porque ven que puede romperse algún equilibrio político al interior de su alianza. Un caso de ese estilo fue la intención de "ajustar a la baja" el cálculo de los aumentos jubilatorios, medida que generó la desaprobación de algunos integrantes "no CEOs" del frente Cambiemos. El sinuoso y muchas veces funcional al macrismo -por decirlo de modo delicado- Diputado Sergio Massa pidió, ante ese escenario, a los de su entorno que instalen en las redes sociales que "Macri recorta igual que De la Rúa". Lo asombroso fue que, al trascender ese pedido de Massa, algunos gorilas miembros del gobierno se indignaron ¡¡ desentendiéndose del hecho que Macri intentó obrar igual que De la Rúa !!
Recordemos que Fernando De la Rúa le recortó a estatales y jubilados un 13% de sus ingresos durante su presidencia. Entre tantas cosas negativas, yendo a nombres, aquella alianza tenía en sus filas a la nefasta Patricia Bullrich... uh, perdón, esta alianza también la tiene en un Ministerio. Por supuesto que hay muchas similitudes entre las dos experiencias, a pesar de los enroques. Pero una de las diferencias es la gran presencia de CEOs al frente de Ministerios y organismos. Intereses privados al cuidado de intereses nacionales, una locura. Suelo llamar CEOcracia a este experimento, y algunos me dicen que prefieren llamarla Tecnocracia, entendiendo de igual modo como gravísimo el intentar reemplazar a la mirada política integral por una mirada técnica, propia de laboratorios. Socialmente un laboratorio no es la realidad, así como un mapa no es lo mismo que un territorio. 

De todos modos, para no distraerme del lugar al que quería llegar y es el que hace referencia al título de la presente, cuando decimos que estamos frente a un gobierno oligarca estamos haciendo una caracterización fundamentada. Es que en política se gobierna en un sentido o en otro, se atiende a algunos intereses o a otros. Se busca primarizar la economía (sobrevalorando eso de "sólo exportar semillitas", materias primas) o se busca también generar valor agregado, industrializando la cadena productiva. Pero aquí en la argentina hubo intentos de no ser tan binarios, de encontrar equilibrios y matices tendientes a "dejar ser" a una sociedad diversa. Un claro ejemplo de lo que digo es el peronismo. Mientras los oligarcas buscan gobernar para ellos como lo hacen hoy, mientras sectores más radicalizados de la izquierda buscan lograr "la dictadura del proletariado" y la inmediata expropiación de algunas propiedades (y lo hacen con argumentos muy atendibles, por otra parte) el peronismo ha buscado gobernar mediante el acuerdo de clases. Por eso cuando nos dicen que "con Néstor y Cristina algunos sectores dominantes ganaron mucho" no nos sorprende. Cuando buscamos, como peronistas, la redistribución justa de la riqueza, cuando buscamos que los sectores menos favorecidos históricamente -pues la hegemonía liberal/conservadora se encargó de que no haya igualdad de oportunidades para todos y todas- no hablamos de asfixiar hasta la extinción a los empresarios y acomodados que fueron parte del plan de opresión y exclusión social. La LEY Democrática de Medios, que es por la transversalidad de su construcción e historia previa mucho mas que una "Ley K", buscaba que otras voces tomen protagonismo, y no sólo las corporativas y monopólicas, pero sin pedir que nadie cierre su canal insignia, ni cambie la línea editorial de su radio.

Pero la última elección, la que llevó a estos CEOs al gobierno, me hizo empezar a considerar que hay sectores que no toleran por mucho tiempo un acuerdo de clases. Luego de crisis reales como la de 2001 -no crisis inventadas en donde el "problema" de los amigos de Clarín es que la desocupación sea del 6% y el poder adquisitivo de un trabajador la gane a la inflación, lo que impide a los empresarios negociar salarios como si fuésemos Namibia- Néstor logró reestablecer ese acuerdo de clases: el desocupado pudo conseguir trabajo y algunos dueños de hectáreas rurales consiguieron que se las dejaran de remartar. Pero mas temprano que tarde a los oligarcas pura cepa se les activa el gen "quiero todo" y los acuerdos empiezan a deteriorarse, hasta romperse. Como suelo decir, ha quedado probado que hay sectores corporativos que no se conforman con mucho. Si hablamos de una torta, no quieren solamente la porción mas grande: quieren toda la torta (la riqueza), el cuchillo con la que se corta (el poder político) y también la mesa sobre la que se apoya la torta. Nos necesitan de algún modo, por lo cual en su "generosidad" no nos niegan las migajas, y parecen pedir que agradezcamos ese "derrame" de migas abajo de la mesa.

Entonces digo: si no quieren construir nuestro país en base al mencionado  acuerdo de clases, lo que están PROponiendo es el conflicto. Todos tenemos en claro que existen los que se llaman intereses contrapuestos, y que si no se avanza en la construcción de un proyecto para todos se acaba promoviendo, de un modo u otro, una guerra que puede ser abierta o encubierta. Lo paradójico es, que quienes terminan fortaleciendo esta conflictividad creciente, son los que suelen auto percibirse como "los racionales" o "los civilizados". Nada nuevo en nuestra historia nacional. Lo que denominaron "la grieta", existe desde Rivadavia hasta acá, y aún mucho antes.

Respecto a lo coyuntural considero al macrismo como un experimento, no es ni siquiera un modelo, llamarlo modelo sería exagerado por más que sus objetivos si son muy claros. Pero en metodología es un experimento. Y el experimento les salió muy mal. En parte por apoyarse sus actores en concepciones neoliberales; el neoliberalismo es algo concreto en lo ideológico pero a la vez anacrónico, pues en 2017 vemos que algunos sustentos de lo neoliberal (como lo era el consenso de Washington, con proliferación de tratados de libre comercio) ya no están vigentes. El tema es para escribir un libro, o varios, seguramente. Pero mi intención era hoy solamente destacar que hay una animosidad en favor del conflicto por parte de la oligarquía, por mas que expresen muchas veces lo contrario. Y ocurre también con algunos votantes de propuestas de cuño oligárquico: dicen querer que "no haya lío en las calles" y terminan favoreciendo la aparición de gobiernos que hacen crecer de modo enorme la conflictividad social. ¿Contradicción o hipocresía?

Respecto al tema corrupción digamos algo: nadie de mas de 30 años y con un poco de vida social votó a Macri para la presidencia por estar "en contra de la corrupción", pues en Argentina Macri y corrupción son sinónimos desde hace décadas (salvo que se haya vivido en un termo). Rastrear los motivos reales del voto de algunos trabajadores en contra de sus propios intereses es importante, y pueden ser varios. Y cuando digo trabajadores hablo por supuesto también de ese que tiene, por ejemplo, una mediana industria y que no debe darle lo mismo que se abran o no determinadas importaciones. Buscando motivos no me olvido que engañaron votantes, diciéndoles que apuntaban a lograr "pobreza cero", o que a los ciudadanos "no les iban a sacar nada de lo que ya tenían" (Vidal mentía esa frase en una PROpaganda).

Hubo, por parte de algunos, identificación de clase errónea. Cuando desde un diario elitista o desde la televisión corporativa les enseñaban a repetir con ganas un odio hacia "los negros subsidiados" muchos no se detuvieron a pensar que ellos eran también esos negros, en una u otra medida. Quienes les hablaban con ese discurso eran los voceros de los dueños de casi todo, que querían todavía más, hasta ese autito que habías podido comprarte con tu laburo y con "la yegua".

Parece no servirles el intentar convivir dentro de un acuerdo de clases, en donde todos puedan planificar futuro. Vale decir, proponen privilegios para ellos en base al recorte de derechos de otros e invitan entonces al conflicto permanente. Si no logran hegemonía -o renovar su influencia sobre gran parte de la sociedad- no podrán seguir avanzando en ese sentido, y el cómo nos paremos en cada momento de la historia cada uno de nosotros hace a la cuestión.

Debemos hablar en nuestros espacios formativos -y fuera de ellos- del Poder Financiero trasnacional y de otros mecanismos de saqueo, tanto de características colonialistas como imperialistas, y de como quienes impulsan esos mecanismos intentan o logran adueñarse de nuestros recursos y de países enteros. Entendamos que "posarla de progresista" es un entretenimiento estúpido que no está a la altura del desafío real que tenemos delante. Con hacerse "el progre" no alcanza. Delante nuestro está el Enemigo, ese que al momento no nos muestra otra cosa que su ambición sin límite y su agresividad envalentonada. Claro que volveremos a hablar mas adelante de la injusticia que implica la concentración de la riqueza del mundo en poquísimas manos, pero hoy -en lugar de extenderme en ese sentido a través de cifras y porcentajes- cierro con la siguiente imagen y su frase, muy ilustrativa del tema que nos trajo hasta acá.






lunes, 13 de febrero de 2017

Operación MAssaCRI en una comuna mendocina

-Por Fabián Curotto-

Yo era uno de los equivocados que pocos meses antes de la elección nacional de 2015 decía "mirá si un partido vecinal como el PRO, encima repleto de neoliberales, va a ganar una elección nacional". Y ganaron nomás. Por muy poco, pero ganaron. No obtuvieron el triunfo manteniéndose "PRO puros" -lo único que mantuvieron como pureza intransigente fue la coherencia anti peronista en el armado- es decir, generaron un frente en donde lo mas gorila de la UCR les prestó la estructura nacional y fuerzas como el "Lilitismo", con casi nula presencia territorial pero con mucha llegada a despachos del Poder Judicial, a embajadas pro imperialistas y muchísimos guiños amistosos con el Poder Mediático corporativo (24 horas de cadena nacional anti popular garantizada). Ah, y sumemos algún sindicalista que traicionó a sus representados.

Entonces el gorilismo capitalino se hizo metástasis por todo el país. El anti peronismo unido, aún con un candidato corrupto como el empresario Macri, dijo "SI SE PUEDE".

Ayer, gracias a la elección en una comuna mendocina, Macri volvió a sonreir. Y les muestro el resultado en porcentajes obtenidos en votos válidos:

Lista 501 / Santa Rosa Cambia / Norma Trigo --- 61.71%
Lista 2  / Partido Justicialista / Flor Destefanis --- 38.29%

Ustedes me dirán, seguramente, que me faltó agregar la lista del candidato del Frente Renovador. No. Porque nuevamente el massismo se hizo el distraído. Y ahora todavía mas, tras el acuerdo con la históricamente anti peronista Margarita Stolbizer.

Miren la composición de esta remozada Unión Democrática: la UCR, el PRO, el Partido Socialista, Libres del Sur, Coalición Cívica-Ari y Partido Demócrata.

Algunos casos tienen sus particularidades. El PJ en esa comuna venía castigado por serias denuncias contra el intendente anterior, que tuvo que abandonar su cargo. Pero así y todo miren como el afán reaccionario es capaz de unir neoliberales PRO con pseudo socialistas.

Una localidad de Mendoza es una muestra muy pequeña, pero atención: si Massa insiste en muchos lados en jugar al distraído para que su tropa termine votando contra el peronismo, el escenario puede no darse tal cual lo esperamos. A pesar de la pésima gestión macrista, de las muestras dadas respecto a ser gobierno apátrida que va en contra del pueblo y en favor de algunos millonarios amigos. 

Otro dato: siguen insistiendo con el "voto electrónico", ayer lo utilizaron, buscan legitimarlo. Publicaron que ayer en Mendoza, antes del cierre de las votaciones, aparecieron porcentajes en la página electoral. Habrá que rastrear ese dato mediante investigación judicial, y denunciarlo si se obtienen pruebas... diganme, ¿ustedes sinceramente creen en que habrá voluntad para investigar algo así? "Lo que pasó, pasó" nos dirán los dueños de todas las cosas en este caso chiquito y en los mas grandes que se den a futuro. Debemos seguir militando contra lo que puede ser gran negocio para un grupo de hackers, y seguir defendiendo el recuento manual, el de los fiscales de todos los partidos participantes. No estoy hablando de que esta Unión Democrática haya ganado por manipulación en este caso -no somos de gritar "fraude" cada vez que no ganamos- pero habrá que estar muy despiertos, porque algunos quieren acostarnos. Que no nos privaticen la Democracia.

Que quede claro: muchos no tenemos problema con que la boleta sea impresa por computadora el día de la elección, el desacuerdo es con el sistema de chip electrónico y el cambio en el rol de los fiscales de mesa. 

Volviendo a la política: si Massa insiste con ayudar a la derecha macrista sin vestirse de amarillo, es problema de él. Pero si no encontramos la manera de direccionar esos votos "guachos" en favor de un proyecto popular y patriótico, el problema pasa a ser nuestro.


domingo, 12 de febrero de 2017

Por qué CEOcracia no es Democracia

-Por Fabián Curotto-

Desde que Macri asumió la presidencia, al ver la composición de su gabinete de ministros y alrededores, muchos empezamos a caracterizar a si gestión como Ceocrática. Éstos últimos días me volvía percatar que cuando uno adjetiva algo, es mejor acompañarlo de una explicación, pues una misma palabra puede no representar para uno lo mismo que para otro. Me ocurrió en la última semana cuando en medio de una conversación apareció el término "populismo"; para mi interlocutor representaba algo que, según mi entender, se había quedado anclado en el Siglo XX, como si Ernesto Laclau, cierto empoderamiento popular y los primeros 15 años del Siglo XXI no hubiesen ocurrido en Nuestramérica.
Entiendo entonces que la forma de gobierno Ceocrática debe explicarse, intentando señalar donde está la gravedad del asunto. Se nos dice que actualmente la mayoría de las empresas tienen un CEO, un vocablo anglosajón que se extendió por el mundo al momento de designar a ese individuo que tiene la máxima responsabilidad dentro de una empresa. Es la cara visible hacia el exterior y el que, a nivel interno, posee un rol de ayuda a los directivos empresarios, respecto a decisiones de como organizar el trabajo y a los empleados, buscando optimizar algunas variables.

Quienes entendemos que "un país no es una empresa" (me incomoda esta parte de señalar lo obvio, pero se arranca con los palotes) no lo sostenemos solamente por una cuestión de tamaño, por un tema de volumen. De hecho hay muchas empresas privadas que tienen una economía mas grande que algunos Estados. La corporación petrolera Exxon Mobil tiene un valor estimado en los 440.440 millones de dólares: ese número  es mucho más grande que el PBI de varios países. Pero cuando hablamos de gobiernos nos apoyamos en lógicas políticas mas que en cuestiones de balances o arqueos de caja, pues hablamos de Estados y no empresas particulares. Hablamos de intereses generales y geopolíticos, entre otras mil cosas, y no de intereses sectoriales definiendo tácticas de rentabilidad. Un tema central, como el de la Soberanía Nacional, ni se debate en una mesa de gerentes, salvo como traba legal para dar algún paso o no en sus negocios. El Estado tiene razones que un CEO no entiende, y ni interesa si las entiende o no, pues un CEO no tiene nada que hacer adentro del diseño de un Estado, vía "gobierno de turno". Si un CEO integra un gobierno (un CEO, o dos) este debe tener en claro que entró en otro plano, en otra dimensión, en donde las lógicas del mercado quedan superadas por razones infinitamente mas amplias. Y a esa razones las debe conducir SIEMPRE la política. El desafío de una nación, ahí está lo apasionante y complejo, es incluir de un modo u otro a todos los habitantes de buena fe que habiten su territorio. Un gerente de recursos humanos en una empresa busca "optimizar recursos", busca "eficiencia antes que nada".... naturalmente no busca la inclusión social de las mayorías populares, que es, si o si, lo que debe hacer un Estado. Un CEO podría ocupar un cargo en un gobierno, pero si se somete a la conducción de la política y no al tironeo de algún interés privado, interés que tal vez no sea siquiera de carácter nacional.

Hay que construir un puente colgante sobre un río entre dos pueblos. No podemos dejar de convocar a un técnico, a alguien que tenga los conocimientos de cómo construirlo. Pero JAMÁS puede ser ese técnico el que decida desde su sesgada mirada profesional sobre cual parte del río se construye. La decisión del dónde hacerlo debe recaer en la mirada política, que es la que posee una observación integral y no "técnico especialista". El ingeniero, en el ejemplo dado, puede sugerir cuestiones de firmeza del terreno,y puede pasar el presupuesto de obra. Pero el político, si es buen político, tendrá en cuenta donde suma mejor ese puente al turismo, al intercambio comercial entre las dos orillas, donde suma mejor a la planificación regional de caminos, a la generación de puestos de trabajo, etcétera y etcétera. Esas definiciones debe quedar en manos de intendentes o gobernadores mas sus equipos políticos de asesoramiento, y no en manos de un tipo que sabe hacer buenos puentes colgantes. Supongamos que estamos ante el mejor ingeniero del planeta: no importa, no sirve mas que como un eslabón necesario de la obra, la conducción integral del proyecto debe necesariamente tener una mirada superior, estratégica, una mirada política.

Desde que como pueblo padecemos al gobierno macrista en la presidencia se dio esta desviación "eficientista" de la mirada. Se cambió la amplitud y complejidad del ojo político por la anteojera de lo técnico. Un intendente no puede estar mas preocupado en ver como reduce la cantidad de personal municipal "para que le den los números" -como si fuese un gerente de recursos humanos-, que en ver como se reduce la cantidad de habitantes sin empleo en su distrito. Ahí tendrá que apelar a las cámaras industriales y comerciales de su territorio, ver como puede fomentar desde el Estado Municipal la creación de empleo, pero también tiene que entender que el Estado Municipal tiene un rol en cuanto a dar trabajo.

Cuento una anécdota que si la leen algunos compañeros dirán que me estoy exponiendo mucho. No importa. Trabajo en un área estatal en donde interactuamos con organizaciones sociales, con asociaciones civiles, algunas con muchas menos fortalezas técnicas que otras. Un jefe recién llegado, obviamente parte de la actual gestión, nos dijo que hay que trabajar con quienes lo hacen bien, "basta de hacerles upa a los que ni siquiera mandan los papeles correctamente"...¡Somos el Estado, señores! Al que le cuesta trabajar bien -porque viene de estar excluido, o porque pudo terminar la secundaria recién a los 60 años- no podemos dejar de "hacerle upa". Somos el Estado: tendremos que hacer mayor acompañamiento institucional, tendremos que buscarle la vuelta a las capacitaciones... pero no podemos desentendernos de los que "no hacen las cosas prolijamente". Somos, en muchos casos, la última o única opción que tiene una parte emprendedora de la sociedad para integrarse de algún modo. ¡No somos el Citibank, que puede ejercer el capricho de elegir a sus clientes por "mérito", señores !

Hasta aquí creo haber dicho algunas cuestiones de por qué la idea del CEO y de la política suelen ir por distintos carriles. Pero hay otras razones, entre ellas el conflicto de intereses. Alguien que hasta ayer comía asado en el salón de una corporación junto a otros gerentes no puede, de repente, ser puesto como representante de los intereses nacionales en la misma área. El caso de Aranguren, actual ministro de energía, que hasta ayer (¿hoy no?) defendía los intereses de la petrolera extrajera Shell, y hasta era accionista mientras ejercía el mas alto rol ministerial. A la hora de tirarle el salvavidas a alguien, al momento de pasar un dato clave ¿lo hará primero con nuestra YPF o con sus amigos de Shell?. Otro caso es el titular designado por el gobierno al frente del por estos dias tan nombrado "Correo Argentino",  se trata de Jorge Irigoin, empleado directo en los negocios privados de la familia Macri desde hace décadas. Evidente conflicto de intereses: los intereses empresariales de la familia Macri no son los nuestros. Parece que hace falta aclararlo (vergüenza).

Así que no es sólo porque responden a intereses privados que nos oponemos a la delegación de CEOs en la conducción de algunos temas sensibles para los intereses nacionales. Un JP Morgan no representa la idea de emancipación económica, claramente.

Por supuesto que el problema a resolver es ideológico. Los liberales no son distraídos, creen en que la intervención del Estado en "las cosas" debe reducirse al mínimo posible y creen en los milagros de la "mano invisible del mercado", que sabe esconder con excusas lo que no está dispuesto a solucionar. Por eso es que no importa si un ministro fue "Medalla de Oro" en Harvard o "Medalla de Bronce" en Rosario, la complejidad la da la pertenencia ideológica, esto es, fundamentalmente, a que intereses se responde, mas allá de las calificaciones universitarias de su momento. Vayamos al diccionario, para ver si algunos términos son idénticos, compatibles o antagónicos. 
Ya vimos que una Ceocracia es un gobierno con predominio de CEOs, de gerentes privados, ya sea por representación directa, o por los asuntos que prioriza un gobierno y a quién les atiende el teléfono primero, si a corporaciones o a ciudadanos.

Nosotros hablamos de Democracia Popular, poniendo énfasis en que las democracias deben ser representativas del Pueblo y no tuteladas por intereses ajenos a éste y a los intereses de la Patria.

Democracia: Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes.

PlutocraciaForma de gobierno en que el poder está en manos de los más ricos o muy influido por ellos. Gobierno formado por las personas más ricas de un país, que goza de poder o influencia a causa de su riqueza.

#CEOcraciaNoEsDemocracia
#DemocraciaOCorporaciones

Si en las siguientes imágenes ven la foto de alguien que ya no está en el cargo, no se preocupen: ya fue reemplazado por otro empresario amigo de Mauricio Macri


martes, 7 de febrero de 2017

Juan Domingo dice que Peter Capusotto tenía razón

-Por Fabián Curotto-

El artista plástico Daniel Santoro reniega de que se lo considere un "pintor peronista", pues ve en ello un acotamiento o distorsión que, según entiende, resta y distrae en lugar de sumar. Sería tan raro, según su visión, como calificar al enorme Jorge Luis Borges con la limitadísima calificación de "escritor gorila". El lo explica de modo mas claro, pero escribo de memoria y el citarlo buscando textuales no hace a la finalidad de este artículo. Pero, al mismo tiempo, entendemos que el conjunto de la obra de Santoro no hubiese tenido el mismo resultado final sin la existencia del peronismo, muy claramente. Santoro habla también del "arte popular" y sostiene que el arte es arte, y que lo popular no debe proclamarse como marca registrada. O algo por el estilo.

Busco no caer en ponderaciones cualitativas hoy. Lo que busco es mostrar algunos rincones de nuestra cultura -que se me permita por una vez utilizar el rótulo "cultura popular"- que no son conocidos por todos y fueron alcanzados de lleno por el peronismo. Puntos que no se explicarían sin la influencia de Perón y su universo.

El peronismo impregnó a toda la sociedad, y a ese perfume -o a ese olor, dirían los contras- no lograron evitarlo ni propios ni ajenos. El mediocre Fernando Iglesias sería todavía menos de lo que es a nivel mediático si su construcción de personaje no girara en torno al peronismo, en su caso difamándolo, 

En lo que respecta a la cultura ligada al universo peronista hay casos como el de Leonardo Favio, con canciones como "Estoy orgulloso de mi General", que son mas conocidos. La propia "marchita" es un mojón fundacional e insoslayable. Pero aquí viene el jugo, el jugo de una fruta inesperada. Me encontraba mirando el afiche de un festival de rock del año 1973, en el que se festejaba la victoria electoral del peronismo. Leía allí los nombres de bandas y solistas -muchos famosos, algunos mal escritos- y veo al final una propuesta musical llamada "Juan Domingo". Diego Capusotto y Pedro Saborido nos regalaron a "Bombita Rodriguez, el Palito Ortega Montonero". A su vez, ellos mismos nos hablaban de una alucinada "influencia de Perón en el rock nacional". Pues bien, la realidad nos regala "Bombitas Rodriguez" y "Perones musicales" en formato vinilo. Y la única Verdad es la Realidad.

Adjuntaré el afiche de marras, pero también la grabación de un disco simple de principio de los años 70. Juan Domingo es la banda musical que pedía, como tantos otros, el regreso del General.
Si quieren mas información, busquen, por allí hay mucho más. Yo abro la puerta hasta acá. Luego de lo anunciado, brindo algunos caramelos mas para el deleite de los compañeros y la perplejidad o enojo de los reaccionarios. Sólo me resta agregar un ¡Viva Perón !


Juan Domingo y sus muchachos: Lado A

Juan Domingo y sus muchachos: Lado B

El "Perón Rock Festival", 1973

Carlos Bisso (la voz de Conexión N°5)

AHORA DOS VIDEOS DE "PERONISMO FICCIONADO"
Peter Capusotto: "La influencia de Perón en el Rock Nacional"

Peter Capusotto y su "Bombita Rodriguez"

YAPAS

El perfil de Eva. Vista actual de Ciudad Evita

Una obra del artista Daniel Santoro